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Bienvenidos a mi blog, este es un espacio dedicado a publicar textos fundamentalmente epistemológicos, tratando ser una aproximación amable sobre un tema complejo en el que abundan las retoricas absurdamente crípitcas y barrocas para el entendimiento común de la población general.

domingo, 6 de mayo de 2012

Posmodernismo


Es un movimiento internacional contemporáneo extensible a todas las artes. El filósofo francés Gilles Lipovetsky (La era del vacío, 1938) reflexiona sobre este movimiento desde la moda y sostiene que desde los sesenta, ésta es cada vez menos distitivo de clase y tiende aser más abierta, tiende hacia lo efímero, la seducción y la diversificación del gusto. Según este pensador, el predominio de lo individual por sobre lo universal, la marcada carencia de proyeco histórico y el consumismo general conducen al surgimiento de un individualismo narcicista: «[este individualismo] corresponde a la descrispación de las posturas políticas e ideológicas y a la sobrevaloración concomitante de las cuestiones subjetivas. Wiindursf, skate, ala delata, la sociedad posmoderna es la era del deslizamiento». La creciente autonomía del individuo y la aparición de una nueva solidaridad entre pequeños grupos acompañan una ético no fundada en esencialismos ni en el deber, isno minimalista y pragmática, que huye de los fundamentos transmundanos y metafísicos.
Otro francés, Jean Francois Lyotard (La condición posmoderna, 1979), considera el fenómeno posmoderno desde los medios de información, y entiende que su expansión y consiguiente facilidad de acceso a una inabarcable cantidad de material de origen aparentemente anónimo es parte de esta cultura y contribuye a la disolución de los valores de identidad y de la responsabilidad personal.
El posmodernismo es antes un movimiento de las artes, la arquitectura y la moda que un movimiento filosófico. La filosofía viene a reflexionar “sobre” estos movimientos

Tello, Neiro y Kreimer, Carlos (2005) Diccionario de Movimientos del siglo XX. Buenos Aires: Longseller.

viernes, 6 de enero de 2012

Epistemología: El problema político de la ciencia

El siguiente texto es fundamentalmente una síntesis de los capítulos III y IV de la publicación “El reencantamiento del mundo” de Morris Berman, orientado a demostrar cómo el fundamento ideológico y político de la realidad material de existencia de los sujetos determina los sistemas de conocimiento, específicamente al autoproclamado objetivo y apolítico discurso del conocimiento científico.

Quizá la explicación que resume de mejor manera el problema político de la ciencia es que “la conciencia participativa del mundo fue rechazada, y no refutada. Como resultado, nos hemos visto forzados a considerar la posibilidad de que la ciencia moderna, pueda no ser superior, epistemológicamente, a la visión del mundo ocultista”, esto quiere decir que el actual predominio de las explicaciones científicas no fue el resultado de una discusión racional en que la escolástica de la edad media renunciara a la irracionalidad de sus postulados, sino más bien a un proceso político. Se debe a la propagación hegemónica de la filosofía mecanicista (pensamiento científico) mediante instituciones patrocinadas por las élites políticas de su época.

I. EL CAPITALISMO Y LA CIENCIA

La cognición, la realidad, y todo el conocimiento científico están integralmente relacionados con el surgimiento del capitalismo a principios de la época de la Europa moderna.

El funcionamiento del sistema capitalista coincidía con las premisas conceptuales de las explicaciones científicas, a las que la emergente burguesía otorgó un valor primordial.

La ciencia y el capitalismo forman precisamente una unidad. La ciencia adquirió su poder explicativo y factual, sólo dentro de un contexto que era “congruente” con esas explicaciones y hechos. Por esta razón, será necesario considerar a la ciencia como un sistema de pensamiento adecuado a una cierta época histórica; tendremos que intentar separarnos de la impresión corriente de que es un verdad absoluta, transcultural.

En el siglo XIII la esfera económica del sistema feudal se tornó inviable y dio paso a la expansión de la base geográfica de las operaciones económicas, luego tras la caída de Constantinopla en 1453 y la búsqueda de un pasaje no mediterráneo hacia el Este para contrarrestar la hegemonía del intercambio comercial ostentada por los Turcos Otomanos, propició la ascensión de un programa imperial de expansión.

En forma concomitante se produjo la Revolución Comercial que estableció un modo de producción capitalista en Europa Occidental. Pronto el comercio influyó sobre la industria, es así como del endeudamiento del artesano con el comerciante, donde el primero tuvo que entregar su negocio al comerciante, surgió la figura del comerciante-fabricante o empresario. De igual modo algunas industrias como la fabricación de barcos y de cañones necesitaron de una gran disponibilidad de capital que no podía entregarle la producción artesanal, luego cuando el producto tenía uso militar, el Estado se convertía en su principal cliente, así los arsenales del Estado, tal como el gran arsenal de Venecia fueron el escenario de gran parte de la investigación de Galileo.

Inglaterra en particular, experimentó un crecimiento industrial como una expansión comercial después de 1550.

El comercio en la conciencia

En su libro Sobre La Revolución de los Cuerpos Celestes (1543), Copérnico cita el ensanchamiento de los horizontes geográficos como una de las mayores influencias en su pensamiento. De modo que su sistema heliocéntrico, no solo refleja la noción de un universo infinito, sino que también el descubrimiento europeo de otros mundos y la consecuente pérdida del sentido de la peculiaridad europea.

las explicaciones de los eventos se fundamentan en términos del movimiento de la materia inerte, mecánica y matemáticamente descriptible. La razón es ahora completamente instrumental. . La naturaleza (incluyendo los seres humanos) es considerada como substancia que ha de ser captada y moldeada. Nada puede tener un objetivo en si mismo, y los valores –como diría Maquiavelo –son únicamente sentimientos. Esto refleja un amentalidad comercial que enfatiza, efectivamente, la producción, la predicción y el control.

Tanto el dinero como el intelecto científico (especialmente en su identificación cartesiana con las matemáticas) tienen un aspecto puramente formal, y por lo tanto "neutro".

El sociólogo alemán Georg Simmel sostenía que la economía del dinero "creaba el ideal cálculo numérico exacto", y que "la interpretación matemática exacta del cosmos" era "la contrapartida teórica de la economía del dinero".

La misma clase que llegó al poder mediante la nueva economía llegó a considerar la cuantificación como la clave del éxito personal porque la cuantificación sola, de por sí, era vista como capaz de permitir un dominio sobre la naturaleza mediante la comprensión racional de sus leyes.

La noción del tiempo —y pocas cosas son tan básicas para la conciencia humana come el modo en que se percibe el transcurso de los eventos— sufrió una transformación fundamental, la percepción premoderna del tiempo es cíclica, sin embargo en la modernidad la noción del tiempo es lineal.



La frase "el tiempo es oro" data de este periodo, como también la invención del reloj de bolsillo, en el cual el tiempo, al igual que el dinero, podía ser puesto en la mano o en el bolsillo. La mentalidad que busca captar y controlar el tiempo era la misma que produjo la cosmovisión de la ciencia moderna.

Existe una "congruencia" general entre la ciencia y el capitalismo a principios del periodo de la Europa moderna. El surgimiento del tiempo lineal y del pensamiento mecánico, el igualar el tiempo con el dinero y el reloj con el orden del mundo, eran parte de la misma transformación y cada parte ayudaba a reforzar a las demás.

La industria en la conciencia

Los progresos de la producción industrial cobraron importancia en la conciencia del hombre, y por extensión el trabajo de los técnicos y artesanos.

El año 1600— fue una serie de trabajos técnicos dados a conocer por artesanos y un aumento cada vez mayor de críticas metodológicas a la ciencia aristotélica-escolástica, con respecto a su completa pasividad en la relación frontal con la naturaleza. Esta nueva "literatura mecánica", se hizo popular entre los mercaderes y empresarios y se reimprimía con frecuencia.

La irrupción de artesanos en las filas de los editores y escolásticos posibilitó la colaboración entre científicos y técnicos. Pronto se generó una teoría del conocimiento basada en la tecnología.

La tecnología se convirtió en un aspecto esencial del modo de producción y, como tal, comenzó a jugar un correspondiente rol en la conciencia humana.

El cambio de actitud hacia lo artesanal por parte de algunos estudiosos también llevó al redescubrimiento y a las reediciones, en el siglo XVI, de un gran número de obras técnicas clásicas. las matemáticas ahora era cada vez más posible aproximarse a ellas desde el punto de vista de un ingeniero.

Galileo es el primer representante de las tradiciones académicas y tecnológicas. Galileo tenía contacto directo con marineros, artilleros y artesanos. se interesó en gran medida en el campo de la ingeniería (ahora denominada ciencia de los materiales) que trata con la resistencia de los materiales.

Galileo plantea que la construcción es un modo de cognición y que la manipulación de la naturaleza es una llave para conocerla

Únicamente con el surgimiento de los ejércitos profesionales y la concentración militar en la balística, nació algún interés en la descripción matemática precisa de la trayectoria de una bala de cañón.

Una vez que la tecnología y la economía se relacionaron en la mente humana, ésta empezó a pensar en términos mecánicos, a ver el mecanismo en la naturaleza —como lo reconoció Robert Hook. Los procesos del pensamiento en sí mismo se estaban convirtiendo en algo mecánico-matemático-experimental, es decir, "científico".

Las fuerzas que triunfaron en la segunda mitad del siglo XVII fueron las de la ideología burguesa y del capitalismo “laissez-faire”. Para esos grupos la idea de la materia viviente no constituía solo una herejía, sino que también era inconveniente desde el punto de vista económico.

II. LA POLÍTICA Y LA CIENCIA

La dimensión política que facilita la promoción de la conciencia científica está dada porque la iglesia vio en este conocimiento una oportunidad para combatir a las sectas religiosamente heréticas y políticamente subversivas que la amenazaban, socavando en consecuencia sus fundamentos explicativos de mundo.

Así la noción de una ciencia libre de valores era parte de una campaña política y religiosa para crear un orden social y eclesiástico.

A fines del siglo XVI, la relación íntima entre la magia y la iglesia se había convertido en un blanco tan obvio de la Reforma que las prácticas mágicas de todo tipo comenzaron a ser atacadas tanto por Catolicismo como por el Protestantismo.

Hacia fines del siglo XVI en Alemania, un grupo de practicantes ocultos comenzaron a plantearse abiertamente a favor del hermetismo establecido en forma explícita el paralelo lapis-Cristo. Este movimiento empezó a tener un fuerte impacto en los círculos luteranos y se agrupó en torno a las fuerzas protestantes que podían protegerlo del largo y temible brazo de la Inquicisión. Así, el movimiento adquirió un tínte político, que surgió en manifiestos anónimos de de 1614-15 que defendían el rosacrucismo y las ciencias ocultas.

Europa pronto se vio envuelta en un frenesí sobre el rosacrucismo y sus implicaciones herejes. La religión ortodoxa estaba convencida de la existencia de algo que se acercaba a una conspiración mundial, un cargo explícitamente negado por el alquimista Michael Aaier en su Leyes de la Fraternidad de los Rosacruces (Laws of the Fraternity of the Rossie Cross) (edición latina de 1618) –un libro que sin embargo afirmaba la existencia de una hermandad secreta de místicos iluminados dedicados al mejoramiento de la humanidad.

El médico y alquimista inglés Robert Fludd publicó su propia defensa de la hermandad (Apología compendaria Fraternitatem de Rosea Cruce), la cual siguió con una serie de volúmenes publicados entre 1617 y 1621.

En 1624 se convocó a una reunión abierta para defender las tesis alquímicas, la cual fue disuelta por orden del Parlamento, y su orador principal (un tal Estienne de Clave) fue arrestado.

El fraile Minorita Marin Meresenne estimó necesario “formular una versión cristianizada del racionalismo aristotélico que simultáneamente facilitara un enfoque más dinámico del mundo natural.”

En obras extensas escritas y publicadas durante el período de 1623-25, Mersenne denunció a Fludd como un “mago maligno” y atacó a la alquimia como un intento de ofrecer salvación sin fe, es decir, erigirse así misma en una contra-iglesia.

Mersenne propuso que el estado fundara academias alquímicas para vigilar de acerca a los charlatanes. Estas academias limpiarían el lenguaje de la alquimia, sustituyendolo por una teminología clara basada en las operaciones químicas observables.

El fraile Minorita Pierre Gassendi Rector de la Catedral de Diagne y Profesor de Matemáticas en el Cllège Royale acusó a Fludd por tratar de hacer de la alquimia “la unica religión de la humanidad”; pero también hizo una crítica científica, arguyendo que las nociones centrales de Fludd no podían ser demostradas empíricamente.

Gassendi en el curso de los años 1630 elaboró una visión del mundo de la materia y del movimiento que, a pesar de sus diferencias con las ideas de Hobbes y Descartes, equivalía a una concepción del universo al estilo de una bola de billar. El cambio era externo, ocurría mediente la causa física, y no por medio de los principios internos (dialéctico) sostenidos por los alquimistas.

Descartes también estaba cerca de Mersenne, trasladándose a París en 1623 y contribuyebndo al esfuerzo común de suministrar un atomismo cristianizado que preservaría la estabilidad religiosa y política.

La célula monástica de Mersenne se convirtión en el centro virtual y neurálgico de la ciencia europea. El dirigía reuniones semanales y mantenía una intensa correspondencia con científicos de todos los países, que presentaban sus trabajos entre ellos y al público educado. Los proponentes del mecanicismo, tales como Galileo, fueron traducidos y enseñados. Se contrataron hombres que que más tarde serían figuras claves en la Sociedad Real de Londres, y esetos lazos fueron fortalecidos cunado alguno de ellos se asilaron en París durante la Guerra Civil. Walter Charleton introdujo las ideas de Gassendi en Inglaterra en 1654, y poco tiempo después Robert Boyle comenzó una serie de publicaciones que atacaban a la alquimia y que argumentaban a favor de la visión del mundo mecánica, la que él había intentado Mostar mediante experimientos de acuerdo con la experiencia real.

La filosofía mecánica y el divorcio del hecho valor, fueron incluidos directamente en las líneas centrales del pensamiento de la Sociedad Real.

Después de la muerte de Mersenne, Gassendi presidió las reuniones semanales, que ahora se llevaban a cabo en la casa de un hombre muy rico, Habert de Montmor. Esta casa llegó a ser en 1657, la Academia Montmor y a sus reuniones asistían secretarios de estado, varios abates de la nobleza y otros oficiales de alto rango. La Academia se convirtió en la campeona de la filosofía mecánica y mantuvo fuertes lazos con la Royal Society. En 1666, el ministro de Luis XVI, Colbert, reorganizó la Academia como la Academia Francesa de Ciencias. Como fue el caso de la Royal Society

En el contexto del siglo XVII, las cuestiones religiosas eran típicamente también asuntos políticos. A un nivel, la Guerra Civil significó el quiebre de la economía feudal y la oposición de la nueva burguesía, con su perspectiva laissez-faire, a las prácticas monopólicas de la corona. Esta lucha económica se reflejaba políticamente en el conflicto entre los realistas (Royalists) y los parlamentaristas (Parlamentarians), y en forma religiosa en el triunfo del puritanismo.

Pero la guerra aún tenía otra dimensión el intento, por parte de un vasto numero de sectas, de luchar en contra de la corona, y más tarde en contra de los parlamentaristas, con la ideología del comunismo, o lo que Engels denominó el socialismo utópico, y de argumentar a favor del conocimiento directo de Dios en oposición a la salvación, ya sea mediante las obras o la fe ciega.

El intento de las clases inferiores de aferrarse a las nociones herméticas reflejaba la división de clases descrita por Keith Thomas, quien observó que el ataque protestant/racionalista sobre la magia dejó a la clase media con la salvación secular, y a las clases más bajas con nada. Entonces, durante este periodo el hermetismo tuvo un tinte inconfundiblemente socialista.

Las ligazones entre el pensamiento oculto y el revolucionario pueden ser vistas a través de todo un espectro conformado por los más prominentes radicales, pero, como ya hemos notado, la impresión popular de que el comunismo, el libertinaje, la herejía y el hermetismo eran parte de una vasta conspiración, está ampliamente documentada en las numerosas afirmaciones hechas al respecto por clero.

Thomas Sprat, en la historia de los comienzos de la Sociedad (1667), visualizaba la filosofía mecánica como ayudando a infundir respeto por la ley y el orden, y proclamaba que era tarea de la ciencia y de la Royal Society oponerse al entusiasmo. Hombres como Charleton y Boyle, fituras claves de la conversión al mecanicismo, se preocuparon por la influencia de un alquimista como Jacob Boheme entre los radicales ingleses.

La noción de una ciencia libre de valores era parte de una campaña política y religiosa para crear un orden social y eclesiástico estaba a lo largo de toda Europa. Lo que la ciencia llegó a considerar verdades abstractas, como la separación radical entre la materia y el espíritu, o la mente y el cuerpo, fueron centrales para esta campaña. El éxito de la visión del mundo mecánica no puede ser atribuido a la validez inherente que pudiera poseer, sino que (parcialmente) al poderoso ataque político y religioso hecho a la tradición hermética por las élites europeas.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Actualidad: Suicidio, un drama social contemporáneo


Las tasas de suicidio en el mundo crecen a pasos agigantados. En Chile, la realidad no es ajena. Más del un 100 por ciento se incrementaron los casos en 20 años. Los especialistas condicionan lo anterior al sistema de vida, al modelo económico descarnado en el que estamos insertos, a la competitividad y al individualismo.

Un fenómeno peligroso, que sobre todo en culturas más “civilizadas”, con mayor globalización y capitalización de mercado, se da con frecuencia. El suicidio, que crece a tasas preocupantes, y frente al cual no hay políticas claras para encararlo como tema social.

Capital, individualismo, suicidio

Uno de los pioneros en el estudio del tema a nivel global (al menos uno de los más clásicos) fue el sociólogo francés Émil Durkheim, quien en 1897 planteó una revolución en torno a como analizar el suicidio. Le quitó el rasgo individual al flagelo y le entregó una connotación social.


Dicha práctica, dijo, era condicionada precisamente por el funcionamiento social, por el entorno, es decir, el suicidio releja la sociedad en la cual se produce. Lo anteior, aplicable hoy, tiene sentido si se entiende que, a nivel planetario, las cifras durante los últimos 40 años se incrementaron por lo menos en un 60 por ciento.

Sólo en Estados Unidos, emblema del libre-mercado y gestores de la globalización, con sus pro y sus contras, entre 1957 y 1987 la tasa de muertes auto-provocadas entre personas de 15 y 19 años, se cuadriplicó. Leyó bien, se incrementó cuatro veces. Se estima además que a nivel planetario, por cada persona que se suicida, hay 20 que falla en su intento.

“Existe la tendencia al aumento de decisiones suicidas en la sociedad con mayor éxito económico”, comentó el sociólogo chileno Humberto Lagos, quien conoce a profundidad este tema.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó en un millón los muertos por suicidio en el planeta. Por eso, varios concuerdan en que el modelo económico, el crecimiento entendido bajo la lógica del capitalismo, orientado a la mayor inclusión de mercados, lo que conlleva a la competitividad, individualismo, intercambios culturales, provoca crisis sociales que impactan en las personas y que derivan en decisiones drásticas (…). No es casualidad que en el mundo el suicidio sea la segunda causa de muerte entre personas entre 10 y 24 años, después de los accidentes de tránsito, cifra impensable hace siglos.

“Cuanto menos posee uno, menos intenta extender el círculo de sus necesidades. La riqueza al contrario por los poderes que confiere, nos da la ilusión de que nos engrandecemos por nosotros mismos. Al disminuir la resistencia que nos oponen las cosa, nos induce a creer que pueden ser indefinidamente vencidas, ahora bien, cuanto menos ilimitado se siente uno, más insoportable le parece toda limitación”, describió Durkheim. Aquella apreciación parece clave para comprender justamente la condicionante social en el suicidio.

En Japón, país industrializado por excelencia, las cifras son más que alarmantes, lo que llevó a generar políticas de salud pública para atender el tema, como repartir volantes de guía para evitar que existan más muertes auto-impuestas.

Durante los últimos años se hicieron populares los suicidios colectivos, realizando especies de pactos para concretar el acto mortal. Alentados por sectas, muchos ejercicios se concretaron con resultados similares. Lo anterior, apoyado paradójicamente por las redes sociales, parte del formato de globalización.

Son cerca de 30 mil muertes por año de este tipo lo que mantiene atenta a las autoridades del país del Sol Naciente. China, India y Rusia, también destacan en los números.

Y es que las condiciones que entrega el sistema, permiten mayores cuestionamientos mentales de cada persona, en relación a lo que está viviendo el otro. La ideología del éxito, fomenta la competencia que, por ejemplo, en paises expuestos a esa forma de vida, como el propio Japón, Estados Unidos, Canadá, terminan en dichas consecuencias.

“Es posible que un individuo, que se siente marginado, trate de quitarse la vida para conquistar un reconocimiento social (es decir, la muerte externa es expresión interna de un deseo de vivir).La muerte física del individuo es expresión de la muerte social que padece y, en el fondo, es expresión de su profundo deseo de vivir mediante un acto radical de protesta que reclama el reconocimiento social”, expuso el informe “Suicidio: Una Reflexión”, elaborada por la Universidad Alberto Hurtado.

Si bien, las causas reales que pueden llevar a una persona a quitarse la vida son variables, desde trastornos depresivos, alcohol o drogas ilícitas, incluso la mentalidad pseudos-filosófica que puede entregar el propio suicidio como signo de la libertad al momento de elegir el instante de la muerte, la mayor conclusión es que aquello se ve condicionado por le entorno social donde se está inserto.

La realidad chilena

Chile no está ajeno a esa realidad. Se estima que hasta el 2008 la tasa de muertes autoinducidas llegaba casi a los 11 por 100 mil habitantes. 18 años antes, en 1990, dicha realidad alcanzaba 5,7 personas por 100 mil habitantes. Los números son alarmantes. El incremento asciende a prácticamente un cien por ciento en los últimos 20 años, siendo las regiones undécima y duodécima las que promedian la mayor cantidad de suicidios en el país.

“Entre las hipótesis explicativas de este incremento del suicidio en Chile se alude al crecimiento económico globalizado de los últimos 20 años. El trabajo tendría hoy características más tensionantes y sería más inestable que otrora, absorbe la mayor parte del tiempo de las personas y éstas tienden a aislarse y a hacer menos vida familiar a causa de aquel. Las redes socieles de apyo se han reducido: no hay vida de barrio, hay desconocimiento en tre vecinos, no hay actividades comunes, hay menor asociatividad (sindical, gremial, políica), y se vive más años, lo que en numerosos casos va acompañado de enfermedades y soledad ”, explicaron los académicos Emilio Moyano y Rodolfo Barría, en su estudio “Suicidio y Producto Interno Bruto (PIB) en Chile: Hacia un modelo predictivo”.

En el documento se precisó que “el modelo globalizador de economía social de mercado en Chile produce crecimiento económico pero no mejora las condiciones de salud mental de la población al considerar el soucidio como indicador de ésta”, una conclusión que ya Durkheim predijo cien años atrás.

“La instalación hace más de 25 años en Chile de un modelo de crecimiento económico de mercado cada vez más globalizado, trae una cultura caracterizada por el predominio del libre mercado, el consumismo, el individualismo y la democracia, afectando y generando colisión de valores entre los propios de las comunidades locales y los ‘importados’ o transnacionales se agregó en el estudio”

Lo anterior tiene sentido si se entienden las formas de vidas impuestas en el país y en las que están insertaas las personas, sobre todo los jóvenes. Un reflejo y un diagnóstico preocupante. Por dicha causa, incluso, el Gobierno anunció que en la próxima encuesta Casen incluirán una forma para medir la felicidad de los chilenos, pre-asumiendo que en el contexto global los resultados no serían muy alentadores.

¿A qué se debe aquello? El agotamiento del modelo industrial, que cambia la felicidad por el dinero, es una opción de respuesta. Además de la condición impuesta por los medios de comunicación , la superficialidad social que aquello conlleva, entregando contenidos banales a las mentalidades vulnerables por dicho contexto de estrés y cansancio mental, sobre todo con el fracaso constante de las personas ante la competitividad escandalizada, la pérdida del sentido humano, ya sea con el alejamiento a los credos religiosos, espirituales, etc. Todos son factores que hoy inciden en esta cada vez más habitual conclusión abrupta y cruda que personas están dándole dándole a su propia vida: el suicidio.

Sánches, J. (2011, primera quincena noviembre) Suicidio, un drama social contemporáneo. El ciudadano. pp. 8-9.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Construccionismo para un proyecto crítico

El panorama que he expuesto muestra cómo hay distintas formas de ser construccionista y deja en evidencia que no es suficiente defender el carácter construido de los objetos sociales para ser crítico.

Lo voy a decir de otra manera: para llevar a cabo una práctica crítica es necesario, aunque no suficiente, ser socio-construccionista. Voy a poner un uso crítico del construccionismo (que podríamos llamar construccionismo social crítico), que entiende lo social como relaciones históricas de producción. Realizado en la psicología, el contruccionismo social crítico invita a entender a la subjetividad como una entidad históricamente constituida. Así, entendida, la forma moderna de la individualidad sólo es real y tiene sentido respecto de las particulares condiciones sociales y productivas bajo las que aparece, es expresión de un estado de dichas relaciones, así como lo es la psicología y sus funcionamientos como uno de sus apartados de regulación.

Para dicha perspectiva, aunque lo que la psicología convencional llama entidades mentales o en otra clave, aparato psíquico, no tiene su origen dentro de la cabeza de la gente ni tampoco son internalizaciones producidas en la vinculación con un ámbito exterior. Éstas son en sí mismas, procesos sociales, (y por tanto simbólicos) constituyentes y constituidos de aquello que llamamos subjetividad. Y convierte en temas ineludibles de preocupación de todo investigador social la interpretación, el lenguaje, el poder, así como otras prácticas constructoras de significados sociales, producción y transformación de estructuras sociales, etc. (Ibáñez, 1990). Como afirma Shotter (1993), implica el paso de una psicología de la mente a una psicología de las relaciones socio-morales (Shotter, 1993).

Ser crítico con la racionalidad científica implica desconfiar de la fuerza probatoria de los hechos, de la idea de conocimiento como representación del mundo, de la fe en la eficacia de las técnicas, de la posible existencia de una realidad que esté más allá, de la acción humana, y dichos escepticismos derivan de pensar que la realidad es una producción humana.

Pero decir que los seres humanos somos agentes productores de las realidades en las que vivimos no basta. Un socio-construccionismo crítico debería asumir los efectos teóricos, éticos y políticos de dicha aseveración. Siguiendo la taxonomía de Hacking, tendría que ser un construccionismo revolucionario, es decir, asumir una postura crítica y una voluntad comprometida en cambiar las cosas. Una práctica crítica del construccionismo social es antes que nada una política, en la medida en que considera a la idea de naturaleza humana como una forma de enajenación de la libertad y su superación como un hecho práctico (no teórico). No se trata de demostrar la falsedad de las ideologías (como la científica) sino de producir un mundo en el que dicha ideología carezca de sentido. Es por eso que la superación posible de la ciencia es un problema político más que un problema epistemológico y sólo podrá lograrse cambiando el mundo bajo el cual la ciencia tiene sentido y ser (Pérez, 1998).

Dicha perspectiva implica la realización de una práctica desestabilizadora de las relaciones de dominación, desnaturalizadola, que no solucione problemas para sostener el orden social imperante sino que los cree para subvertirlo, que no cambie a las personas para que se adapten al sistema social sino que produzca sujetos deseosos de transformarlo. Una práctica que no se aboque al descubrimiento de lo que somos sino a su rechazo (Piper, 2002).

Esto puede hacerse desde la psicología, la sociología, la filosofía, la literatura, la danza, la antopología, el teatro o la política. Lo importante no es desde dónde sino que cómo, pues cuando trata de producciones sociales la transdisciplinariedad diluye las pertinencias disciplinares y fronteras escolásticas.

Hacer construccionismo social crítico desde la psicología implica problematizar aquellas categorías centrales con las que dichas disciplina comprende y explica la realidad, como la de subjetividad. Hacerlo desde la psicología social obliga a focalizara la crítica en las prácticas sociales vigentes en nuestra historia actual. Entender a las subjetividades como prácticas sociales en constante producción abre posibilidades emancipadoras, en la medida en que la presenta como un proceso interior a las relaciones sociales. Nosotros somos las subjetividades que producimos, y por lo tanto somos nosotros quienes, por medio de la articulación de prácticas diferentes, tenemos el deber y el poder de transformarlas.

Kaulino, A. y Stecher, A. (2008) Cartografía de la psicología contemporánea. Santiago: LOM. Socioconstruccionismo y sus usos en psicología. Isabel Piper Sharif.

domingo, 6 de noviembre de 2011

De la intolerancia hipócrita o tolerancia represiva

A propósito de los argumentos bizantinos y la falsa tolerancia que representa el famoso cliché “Nadie es dueño de la verdad” es necesario aclarar lo siguiente: el cliché se sostiene bajo la idea que sólo se puede discutir si uno reconoce previamente que nadie tiene la razón, es decir, una vez que aceptamos que todos podemos estar equivocados se puede empezar a discutir. Sin embargo sólo tiene sentido discutir cuando uno manifiesta convicciones, la discusión es productiva a partir de la oposición y no del consenso. Entonces cuando uno mantiene sus convicciones suele surgir esa intolerancia de los pseudotolerantes, que al verse enfrentados a dicha situación esgrimen con toda confianza esa frase democrática que pretende zanjar y eludir todo conflicto, y tratar de intransigentes a quienes reafirman sus posturas.

domingo, 19 de junio de 2011

Conceptos fundamentales en "El reencatamiento del mundo"

Conciencia participativa del mundo (pre-moderna): En la conciencia premoderna o participativa predomina la noción de participación original.

Participación original: Modo básico del conocimiento humano hasta el siglo XVI, a pesar de su atenuación gradual. (p.77)
El griego pre-homérico, el inglés medieval (desde luego en menor medida) y el hombre africano tribal contemporáneo conocen algo, precisamente en el acto de identificación, y esta identificación es tanto sensual como intelectual. Es una totalidad de experiencia: el "intelecto sensual"(p.76)
La esencia de la participación original es el sentir, es la percepción corporal de que detrás de los fenómenos hay un "representado" que tiene la misma naturaleza mía –el “mana”, Dios, el espíritu del mundo, etc. Esta noción de que sujeto y objeto, el sí mismo y el otro, hombre y ambiente, son al final de cuentas idénticos, es lo que constituye la visión del mundo holística. (p.76)



Conciencia Moderna: El distintivo de la conciencia moderna es que no reconoce ningún elemento de mente en los así llamados objetos inertes que nos rodean. (…) nuestro propio conocimiento no es perfecto, pero rápidamente estamos eliminando los pocos errores que sí existen, y gradualmente llegaremos a un entendimiento plenamente preciso de la naturaleza, libre de presupocisiones animísticas o metafísicas. (p.69)

El desencantamiento del mundo: Una cosa que es indudable acerca de la historia de la conciencia occidental es que el mundo, desde aproximadamente el 2.000 A.C., ha sido progresivamente descantado, o “desendiosado”. (p.69)

La mentalidad poética u homérica: En el cual el individuo está inmerso en un mar de experiencias contradictorias y aprende acerca del mundo mediante la identificación emocional con él (participación original), es precisamente lo que Platón y Sócrates intentaron destruir. (p.71)

La sabiduría hermética: Como ha sido denominada, estaba en efecto dedicada a la noción de que el conocimiento verdadero ocurría únicamente vía la unión del sujeto y el objeto, en una identificación psíquico-emocional con imágenes en lugar de la examinación puramente intelectual de los conceptos. Como se ha dicho, este punto de vista había sido la conciencia esencial de la Grecia homérica y prehomérica. (p.73)

lunes, 21 de febrero de 2011

Mecanicismo

(Fil./Cie.)1920-1930

Del griego mechane, “máquina”. Doctrina según la cual toda la realidad, o al menos toda la realidad natural, pude explicarse a base de los modelos de máquinas. Esta explicación hace referencia a la filosofía natural de autores como René Descartes, Thomas Hobbes, Isaac Newton y Christian Huygens, que aseguran, aunque con algunas diferencias de criterios, que los fenómenos de la naturaleza no están regulados por una inteligencia supranatural o divina, sino que puede explicarse íntegramente por las leyes mecánicas de la Física y de la Química. El término mecanicismo es a veces utilizado como el equivalente a materialismo y también como sinónimo del realismo y también como sinónimo del naturalismo, al tiempo que se opone al creacionismo y al finalismo.

En el siglo XX, el mecanicismo científico fue dejado de lado; ocupó su lugar el mecanicismo moderno, cuyo campo de estudio es la Física.

Jacques Loeb en su obra La concepción mecanicista de la vida (1912) considera: «[…] los seres vivientes son máquinas constituidas en su esencia por materias coloidales y que poseen la propiedad de desarrollarse, conservarse y reproducirse automáticamente».En realidad, esta teoría niega que en todo ser viviente exista un principio vital específicamente diferente de las fuerzas de la materia inerte; y se apoya en el desconocimiento y desprecio de la tesis contraria a la mecanicista, denominada vulgarmente metafísica.

Tello, Neiro y Kreimer, Carlos (2005) Diccionario de Movimientos del siglo XX. Buenos Aires: Longseller.

domingo, 13 de febrero de 2011

Historicismo

(Fil./Hist./Psi.) 1900-193…
Hacia fines del siglo XIX aparece este término destacando el aspecto histórico del ser humano. En su forma más relativista entiende que tanto la verdad como los valores son relativos al tiempo, y llega a negar, contra la modernidad, la existencia del derecho natural y de una naturaleza humana. Para este movimiento, el hombre es constitutivamente un ser a quien la historia siempre le concierne, y no puede sino conocer las cosas desde la perspectiva propia de su tiempo. En su línea más racionalista, el historicismo presupone una intención de la naturaleza que actúa en la historia realizando un desarrollo de la racionalidad y de la historia humanas que serían tan previsibles como los fenómenos mismos de la naturaleza. Wilhem Dilthey (Crítica de la razón histórica 1883; y Teoría de las cosmovisiones, 1911) distingue entre las ciencias naturales y las ciencias del espíritu, y combina la fundamentación de éstas con una crítica de la metafísica en cuanto a que ésta pretende proporcionar resultados científicos definitivos. El fundamento de la investigación en las ciencias del espíritu tiene que ser más bien la captación de la historicidad del hombre y de sus productos. Aquello que el hombre es lo sabe a partir de su historia. Como corriente historiográfica, comporta una manera de concebir y de explicar la historia que actualmente suele llamarse tradicional y que consiste en la narración, por lo general, de hechos políticos nacionales. No entiende la historia como una globalidad, sino como un encadenamiento o conjunto de hechos particulares. Fueron fundamentales los aportes de Karl Mannheim.

Oswald Spengler (La decadencia de occidente, 1918-1922) sostiene que el desarrollo histórico de una cultura es similar al de un organismo: cumple etapas de nacimiento, desarrollo y decadencia. Karl R. Popper (La sociedad abierta y sus enemigos y Miseria del historicismo 1945) implacable crítico de este movimiento filosófico, especialmente en su versión más determinista, lo define como: «un punto de vista sobre las ciencias sociales que supone que la predicción histórica es el fin principal de estas, y que este fin es alcanzable por medio del descubrimiento de los “ritmos”, “modelos”, “leyes”, o “tendencias” que yacen bajo la evolución de la historia». El ensayista y filósofo español José Ortega y Gasset (Meditaciones del Quijote, 1914; y la rebelión de las masas 1930) entiende que el hombre no tiene naturaleza, sino sólo historia”.

Ha influido especialmente en ciertas concepciones evolucionistas e históricas como las que provienen el marxismo vulgar, o las ideologías que postulan un “fin de la historia”. Oposición dentro de la URSS.

Tello, Neiro y Kreimer, Carlos (2005) Diccionario de Movimientos del siglo XX. Buenos Aires: Longseller.

sábado, 12 de febrero de 2011

David Hume: Toda relación causal es incierta

Hume planteó que todo razonamiento sobre la experiencia se basa en la suposición de que la naturaleza transcurre de un modo uniforme. Pero ese supuesto no se funda en una demostración sino que es fruto de la costumbre y las creencias. La aceptación de los principios de la inducción y la causalidad se debe a la observación de una conjunción constante de los hechos en la experiencia. La idea de «causa» que tiene la forma: «A es causa de B», no se corresponde con ninguna impresión sensible. Efectivamente, no observamos que «B es causado por A», sino que vemos la presencia contigua en el espacio y sucesiva en el tiempo de A (la causa) y B (el efecto). En nuestra experiencia sólo podemos observar la conexión constante entre fenómenos. Suponer a partir de esto que «A es causa de B» implica un salto conceptual.

La causalidad, según Hume, es el fruto de la asociación de ideas debida a la costumbre o hábito de observar que «siempre que A, entonces B» y que «no se produce B si no existe previamente A». Tenemos por costumbre asociar lo que hemos observado que se produce repetidamente, y traducimos la asociación como una conexión necesaria. La «necesidad» es puramente mental, no está en las cosas, ni en la naturaleza. Este Principio sin garantías lo usamos también para predecir el comportamiento futuro aunque no puede brindar seguridad alguna.

A pesar de que muchas veces estemos convencidos de que hemos «visto» la causa de un fenómeno ésta no es observable, sólo vemos secuencias de acontecimientos que nosotros relacionamos de un modo causal pero que perfectamente pueden haber ocurrido de otro modo. (Najmanovich, 2008, pp.118-119)

Najmanovich, Denise (2008) Epistemología para principiantes. Buenos Aires: Era Naciente

miércoles, 26 de enero de 2011

Reseña de Ricardo Capponi sobre los filósofos de la sospecha

El anormal es depreciado porque no es como todos, no corresponde al promedio, escapa a la norma, a la medida, y cuestiona asuntos delicados que las sociedad no está dispuesta revisar porque intuye que corroe sus cimientos.

El racionalismo y el positivismo gestados en la época clásica ahogarán al hombre y lo llevarán a la desesperación en nuestra época contemporánea. Es Kirkegaard su exponente más emotivo. Kirkergaard quiere liberar al hombre de un Dios exigente, racional y opresor. “Lo que me importa es entender el propio sentido y definición de mi ser, ver lo que Dios quiere de mí verdaderamente, lo que debo hacer; es preciso encontrar una verdad; la verdad es para mí hallar la idea por la que yo quiero vivir o morir”. “… y la verdad consiste precisamente en esa hazaña de elegir, con la pasión de la infinitud, lo objetivamente inseguro”.

Nietzche, Marx y Freud también emprenden a su modo la búsqueda de un hombre nuevo. Para el primero será el superhombre que rompe con la moral restrictiva y se realiza en plenitud dando rienda suelta a una naturaleza dionisíaca que lo hará libre. Para Marx es el hombre que logra liberarse de la esclavitud de una sociedad en que las relaciones están mediatizadas por el dinero. Freud desea liberar al hombre de las restricciones impuestas por una sociedad neurótica, narcisista, exigente, castigadora y represiva, trabajando sobre aquella instancia donde se incorporan dichas restricciones; el inconsciente.

Los cuatro aspiran al mismo objetivo: liberar al hombre. La libertad se constituirá en la piedra angular de la evolución cultural de nuestra sociedad contemporánea. Es éste, el momento histórico que vivimos, que nos lleva a plantear la cuestión de la normalidad-anormalidad en estos términos: la anormalidad como una pérdida de la libertad.

Capponi M., Ricardo (2006) Fundamentos de los conceptos de normalidad-anormalidad, Salud-enfermeda. En Psicopatología y semiología psiquiátrica (p.27). Santiago: Editorial Universitaria.

lunes, 24 de enero de 2011

Darwinismo Social

(Fil./Soc.) 1910-1915
Teoría formulada a fines del siglo XIX por el filósofo y sociólogo inglés Herbert Spencer (La estática social, 1815; Principios de sociología, 1876, y Principios de ética, 1893), que establece que el desarrollo humano se ajusta a la teoría de Darwin sobre la selección natural: esto es, la supervivencia del más apto. Esta corriente, que tuvo su auge a principios del siglo XX, establece que los grupos sociales humanos pueden clasificarse según su capacidad diferencial para dominar la naturaleza y al resto de los grupos, y que su progreso depende de la competitividad. En otras palabras, las personas que alcanzan riqueza u poder son consideradas más aptas, mientras que las clases socioeconómicas más humildes son las menos capacitadas. El darwinismo social fue perdiendo crédito a lo largo de la primera mitad del siglo XX, debido a que fue utilizado como base filosófica para el imperialismo, el capitalismo exacerbado y el racismo, que justificaba la superioridad racial en un momento en que el caldo de cultivo social se estaba perfilando para dar nacimiento al nazismo. Entre los años veinte y treinta, gracias a los avances de la antropología, los científicos Franz Boas, Margaret Mead y Ruth Benedict demostraron que la cultura es intrínseca de los seres humanos. En la actualidad, la sociobiología está adaptando la teoría del darwinismo social y explicando el cambio cultural y social en términos evolutivos.

Tello, Neiro y Kreimer, Carlos (2005) Diccionario de Movimientos del siglo XX. Buenos Aires: Longseller.

lunes, 17 de enero de 2011

Cuestionamiento de la objetividad: Aclaración anecdótica

¿Qué objetividad cuestionamos? Cunado estuve en mi primera universidad alcancé a tener una hora de clases con un docente de filosofía quien nos introdujo la asignatura de epistemología, y enfatizo la palabra “alcancé” considerando que nos separaron en dos grupos por el exceso de alumnos así fui a dar de improviso con el profesor que lo secundaba a la mitad de la clase.

No obstante en esa breve introducción se nos interpeló sobre un tema que venía machacando desde hace tiempo en mis años de colegio, el tema de la objetividad, él nos preguntó sobre un típico asunto de discusión y controversia, vale decir la política. Cuántas interpretaciones posibles podían existir acerca del golpe de Estado de 1973 en Chile, evidentemente las respuestas no fueron unánime, en la misma línea nos volvió a preguntar cuantos detenidos desaparecidos existieron en Chile tras la dictadura militar, de inmediato él mismo respondió de forma categórica una cantidad que se consigna en el denominado informe Valech, aquí aseguró, existe precisión (si nos atenemos a los datos y cifras oficiales publicados, claro está ) y sostuvo que no hay dos opiniones si nos ponemos a contar.

Hoy, a cuatro años de esa breve pero interesante exposición puedo responder con mediano entendimiento aquella inquietud. Esta pregunta encierra una trampa, pues la afirmación sobre la cantidad de finados no necesariamente es una afirmación objetiva sino más bien una proposición matemática que surge de la constatación numérica y que en modo alguno reviste objetividad, o por lo menos no la "objetividad con nombre y apellido", que es la objetividad científica, por supuesto es habitual caer en confusiones cuando no definimos el tema de la objetividad desde su marco científico y sostenemos sin más, que se refiere a la certeza en su sentido más corriente.

Cuando, en el mundo de la academia, se habla sobre un cuestionamiento a la objetividad hablamos de la objetividad científica, a saber, aquellos juicios que establece verdades valederas mediante un método empírico que propone conclusiones que son, como mínimo, necesarias y universales desde una serie de premisas particulares, es decir del inductivismo Baconiano. Luego no es lo mismo cuestionar la certeza corriente que la objetividad científica.

lunes, 3 de enero de 2011

La lógica de la clasificación

Clasificar es reunir los diversos objetos del pensamiento, según sus semejanzas y diferencias, en un sistema de grupos o clases, coordinados y subordinados entre sí.

Es la reducción de la pluralidad a la unidad. Se parte de una pluralidad de individuos o especies, y, por una serie de actos sucesivos de eliminación de diferencias, se llega a la unidad, representada en un concepto, género superior.

Nuestra mente postula que todos los objetos son reducibles a un número limitado de entidades o elementos típicos. Cada uno de los cuales se repite esencialmente, idéntico a sí mismo, a través del tiempo y del espacio. Cada individuo tiene una existencia y modalidades propias, inconfundibles con sus demás congéneres, y sin embargo cada uno de esos seres es la repetición de ciertas propiedades y relaciones que permanecen idénticas y que son precisamente las que permiten representarlos en un concepto común y designarlos con un mismo nombre. Cada cosa concreta y cada hecho individual es un ejemplar o espécimen de un tipo ideal susceptible de ser determinado.

1. MECANISMO DE LA CLSIFICACIÓN

El punto de partida es una pluralidad dada de objetos, y el problema consiste en reunir esos objetos, según su semejanza, en grupos que formen un sistema jerárquico y completamente unificados entre sí.

Se comenzará por unir los individuos en grupos de primer grado; en seguida, esos grupos se compararán entre sí y se analizarán para reunirlos, siempre según sus semejanzas, en grupos de segundo grado; del mismo modo se procede después con éstos, y así sucesivamente hasta llegar a un grupo único, clase superior a todas las anteriormente consideradas o constituidas, y que las abarca a todas.

2. DIFERENTES CLASES DE CLASIFICACIÓN

a. Naturaleza de los objetos
i. Reales: Cosas o hechos singulares que existen como unidades en el mundo de la experiencia.
ii.Ideales o de conceptos.
b. Fin
i.Científicas o teóricas: Establecer en los objetos un orden que facilite su estudio, que permita incrementar el conocimiento de sus caracteres reales y de sus leyes.
ii. Prácticas: Facilitar la acción humana en cuanto ésta tiende a realizar un valor distinto del conocimiento puro.
c. Grado de perfección
i. Naturales: Reproducir fielmente el orden mismo de la naturaleza
ii. Artificiales: Los caracteres que considera para construir los grupos no son importantes o son secundarios.

3. PRINCIPIOS DE LA CLASIFICACIÓN NATURAL

a. Principio de las correlaciones orgánicas: ciertos caracteres están ligados de tal modo que la presencia, ausencia o variación de unos influyen en otras. Si uno de ellos está dado, todos los otros también lo están y ninguno de ellos puede ser dado sino con todos los demás.
b. Principio de la subordinación: Existen caracteres dominantes y caracteres subordinados.

Referencias:

Bustos, Oscar Ahumada (1954) Cuaderno de lógica. Santiago: Departamento de Publicaciones, Universidad de Chile.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Actualidad: Física, Recreando el Big Bang

Según la teoría de la relatividad de Einstein, la ecuación E=mc2, describe cómo la materia puede convertirse en energía y vice versa. Eso quiere decir que mientras más masa está involucrada en un choque, más energía es liberada. Tal como se cree que ocurrió el Big Bang: miles de choques simultáneos liberaron la energía que creó todo el Universo.

La recreación -a pequeña escala- de esos choques ocurridos microsegundos antes de que el Universo comenzara a existir es lo que logró un grupo de científicos del Gan Colisionador de Hadrones, máquina que funciona en el interior de un túnel circular de 27 km de largo, bajo la frontera franco-suiza.

En marzo pasado, los mismos científicos recrearon un mini Big Bang haciendo chocar protones de hidrógenos. Ahora, sin embargo, lo hicieron con iones de núcleo de plomo, que tienen hasta 200 veces más masa que los protones, lo que significa que en el choque se liberó 100 veces más energía, según explica a La Tercera el físico de la U. Santa María, Claudio Dib.

El experto dice que al liberarse tal cantidad de energía se producen una especie de fogonazo similar al que ocurrió en el Big Bang, lo que sirve para aprender sobre el plasma del que el Universo estaba compuesto una millonésima de segundo después del Big Bang, hace 13,7 millones de años.

Para realizar el experimento, los físicos usaron un acelerador experimental -llamado Alice- que fue específicamente diseñado para hacer impactar los iones de plomo. El choque logró obtener las temperaturas y densidades más altas jamás producidas en un experimento, según explica a BBC, David Evans de la Universidad de Brimingham, uno de los investigadores que trabaja con Alice. "Este proceso tuvo lugar en un lugar seguro, un medio ambiente controlado, generando mucho calor y densas bolas de fuego subatómicas con temperaturas sobre los 10 billones de grados, un millón más calientes que el que se experimenta en el núcleo del Sol", dijo.

Desde el punto de vista científico, explica Dib, el experimento permite entender cómo interactúa la materia a un nivel muy pequeño y a muy altas temperaturas. Un tema no menor, ya que a ese nivel de temperatura los protones y neutrones que forman el núcleo del átomo se derritan generando una densa sopa caliente de quarks y gluons, que son las partículas subatómicas bases de la materia.

Evans dice que al estudiar ese plasma, los físicos también buscan entender más sobre la llamada "Gran Fuerza", es decir, aquella que uno a los átomos del núcleo y que es responsable del 98% de su masa.

Quezada, T. (2010, noviembre 9) Gran Colisionador de Hadrones logra recrear mini Big Bang con iones. La Tercera, p. 34.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Crítica de la clasificación internacional en psiquiatría

Tenemos clasificación, una y única, donde todo cabe. Hasta lo que en ella no entra. ¿Clasificación de qué? De los “trastornos mentales”. Prudente título. Es el único capítulo de la clasificación internacional de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS) donde no se habla de que sean enfermedades las clasificadas. Son “trastornos” troublés, disorders. Pero aquellos a quines la clasificación se aplica no son, sin embargo, “trastornados” troublés, disorders. Son “pacientes” o “enfermos”.

¿Enfermedades o trastornos? Hay allí de unas y de otros. Desde la demencia senil hasta el “desajuste conyugal”. Difícil es descubrir que tienen de común. El sustantivo es ambiguo y múltiple.

“Mentales”. Ya William James había definido a la psicología como ciencia de la vida mental. Mas no dejó definición de la mente. Y hoy, reconoce George Millar, que adhiere a esa definición. Sabemos que “mente” es algo distinto de lo que James creía que era, pero tampoco podemos definirla. El concepto es inasible. Funciona, sin embargo, porque pertenece al lenguaje vulgar y desde allí es que se pasa al campo médico. Pertenece definitivamente al arsenal de las nociones ideológicas, terreno donde el fenómeno es reconocido. Y desconocido.

La medicina clasificatoria es la del siglo XVIII, la que precede al método anatomo-clínico. Su pretensión es la de aislar a las enfermedades como especies naturales e incluirlas en un espacio clasificatorio homogéneo. Su modelo es la clasificación de las especies vegetales efectuado por Lineo. Su método es la descripción de los fenómenos tal como ellos se aparecen a los órganos de los sentidos, muy particularmente de la vista. La enfermedad es considerada como una entidad perfecta, cerrada en sí misma, que se da plenamente en el medio natural de la vida familiar, especialmente entre los pobres y en ambientes rurales. El hospital, la ciudad, las características personales, los refinamientos sociales son otros tantos elementos de perturbación que afectan a la manifestación de su íntima naturaleza. El lugar de la enfermedad es la clasificación. Allí se relaciona con otras enfermedades sobre la base de analogías formales. El cuerpo es el sitio donde la enfermedad se manifiesta. El enfermo enturbia la limpidez del cuadro. Es necesario hacer abstracción de él para poder reconocer la enfermedad. La mirada del médico atraviesa el cuerpo del paciente para posarse en la taxonomía. Dejando la medicina clasificatoria se pasó del síntoma a la lesión y de la lesión a la etiopatogenia constituir la medicina de nuestro tiempo. Otra característica de la medicina clasificatoria es su desconfianza o su escepticismo ante toda pregunta por las causas de lo observado. Produce de modo “lógico”: observa, describe, designa, calcifica.

El siglo XIX es el momento en que los locos pasan a ser patrimonio y problema de la medicina. Aparece el hospital psiquiátrico y se confía a los médicos la investigación y la definición de las formas de la locura. En el territorio del hospicio y en el marco ideológico de la medicina clasificadora se produce la distinción de melancolía, manía con delirio, manía sin delirio, demencia e idiotismo, hecha por pinel, y que está en la base de todas las clasificaciones ulteriores.

La sistematización de Kraepelín, organizadora de la psiquiatría del siglo XX, incluye entre sus 14 categorías a las psicopatías y a las reacciones psicógenas. Es habitual decir que Kreapelin es el Linneo del la psiquiatría. Tal vez resida ahí la dificultad. La taxonomía botánica ha sido el modelo inspirador. Se trató de describir sobre la base de las apariencias, pro olvidando que las especies botánicas tienen un carácter perceptual. La mirada Krapeliana es una mirada que objetiva, que describe y que introduce a la enfermedad dentro de una jerarquía de categorías, subcategorías y variedad equivalente a la jerarquía de clase, género y especie. La descripción del botánico traspone los caracteres formales de la cosa. La confiabilidad del sistema se acerca al absoluto y por eso sirvió de modelo para todo tipo de clasificaciones de objetos visibles. ¿De dónde podría Kreapelin extraer los caracteres que le permitiesen pasar del individuo a la especie en el marco de la clasificación psiquiátrica? Nada podía darle la vista. Era menester algún aparato emocional, allí estaba la psicología, de la psicología de laboratorio, empeñada en distinguir y estudiar las funciones elementales del alma, la psicología de Wundt. A ella se dirigieron los psiquiatras alemanes y de ella se deriva la actual semiología psiquiátrica que tiende a ubicar a cada individuo dentro de la especia mórbida que le pertenece.

En la psiquiatría no hay conocimiento de las causas. Solo descripciones y alusiones a las características constitucionales e influencias hereditarias cuando no se trata de encafalopatías. El espectro que atormenta a la psiquiatría alemena es el de las llamadas psicosis endógenas y la tentación que estas ofrecen al pensamiento especulativo y a las interpretaciones metafísicas. La preocupación esencial de la psiquiatría procedente de la nosografía alemana es la de mantenerse como especialidad de la medicina, dentro de una concepción científico-natural entendiendo que sólo en el cuerpo puede encontrarse la base de una ciencia materialista.

El eterno drama de la psiquiatría krapeliniana consiste en que a diferencia del resto de la medicina, carece de un espacio corporal en el cual plantar sus especies creadas según el modelo botánico. Es por eso que la sección de los trastornos mentales, de Clasificación Internacional de las Enfermedades, los criterios diagnósticos son casi puramente sintomáticas. A falta de suelo lesional, suelo nocional. A falta de espacio corporal, espacio taxonómico. A falta de explicación, clasificación. A falta de residencia, parentesco de las enfermedades.

La psiquiatría contemporánea es una actividad de reconocimiento de correlaciones entre fenómenos llamados síntomas. Las “enfermedades mentales” sólo existen en el espacio clasificatorio y, desde él, irradian hacia los sujetos-soportes y agentes de la psiquiatría y hacia los referentes llamados pacientes, que habrán de incluirse en tal espacio.

Clasificar es reconocer y designar una diferencia. Una especie animal o vegetal se define por aquello que no son las otras especies. La racionalidad de la clasificación depende de la existencia de un carácter que sea común a todas las especies incluidas y, a la vez, que presente diferencias para justificar la separación. Este carácter común y desigual es el eje de la clasificación, el instaurador del espacio donde las especies se despliegan. Al comenzar dijimos que el adjetivo “mental”, carente de significación conceptual, no podía creer en torno de él sino un espacio ilusorio. Hay que preguntar ahora por la naturaleza de las especies incluidas en la clasificación para descubrir ese eje de continuidades que da homogeneidad a la clasificación.

La sucesión de los números naturales (en la clasificación) crea la ilusión de una serie, de un continuo, donde se distribuirían objetos homogéneos. Pareciera entonces que hay continuidad entre los referentes y que hay un eje que pude ligar, digamos, a la psicosis alcohólica, la neurosis histérica, la personalidad paranoide, el fetichismo, los trastornos físicos de origen presumiblemente psíquico, los trastornos de conducta de la infancia y el desajuste social sin trastorno psiquiátrico manifiesto. Lo que se oculta es la ruptura de esa continuidad, el quiebre permanente de la mismo por los cambios de problemática. Pasando de un número a otro se pasa del terreno de la biología al del psicoanálisis, de éste a lo jurídico-penal, de allí a lo sociopolítico. Insensiblemente. Se produce así un efecto ideológico de borramiento de las diferencias que pasa desapercibido, que es inconciente, tanto en el diagnosticador como en el diagnosticado. El psiquiatra es un médico y es la institución, la corporación, el aparato ideológico de la medicina el que se hace cargo del problema.

También en la ordenación se juega un efecto ideológico. Se comienza por las psicosis asociadas con síndromes orgánicos cerebrales. La pertinencia y la jurisdicción médicas son en este caso indiscutibles no sólo para el tratamiento sino también para la explicación del proceso. Son encefalopatías que se diagnostican como cualquier otra enfermedad según parámetros clínicos dotados de una correlación anátomo y fisiopatológicas claros y el criterio de la clasificación es etiológico. De allí se pasa a las psicosis, que los antiguos llamaban endógenas, que tienen ciertas analogías con las primeras en el cuadro clínico y la evolución, pero no tienen los elementos biológicos positivos que ellas tenían. Y luego de modo progresivo, la lista nos va llevando progresivamente a afecciones determinadas cada vez más por factores derivados por la inclusión del sujeto dentro de las redes simbólicas para terminar en los “desajustes sociales sin trastorno psiquiátrico manifiesto”. Que incluye el desajuste conyugal, el desajuste social, el desajuste ocupacional, la conducta disocial y otros desajustes sociales.

El uso de los números en la clasificación crea la ilusión de una continuidad y de una homogeneidad de lo clasificado. Distrae de la existencia de saltos con garrocha de una problemática a otra.

Se hace evidente la relación que guardan, actualmente más que nunca, la spiquaitría y la política. Nunca antes se expresaba tan claramente que la psiquiatría es una aparato ideológico del estado. Esta ampliación del campo ha conducido a la psiquiatría lejos, en muchos casos, de su suelo natal: la medicina. Es que la psiquiatría no clasifica lo que quiere sino lo que le llega. Que actúa siempre en la respuesta a una demanda provenga ésta del futuro clasificado o del conjunto social.

Será lícito preguntar, pues, cómo se creó esa representación, que es un lugar común en la práctica jurídica institucionalizada, de que hay una relación entre criminalidad y psicopatología, en otras palabras, cómo llegó el psiquiatra a incluirse en asuntos penales.

La psiquiatría, como aparato ideológico del estado recibe a sujetos en función de su diferencia con lo que se considera normal o con lo que se espera de ellos.

Los procesos que se atribuyen a estos sujetos bajo la forma de “diagnosticos” no son objetos naturales que estén ya ahí, esperando que el psiquiatra los encuentre así como se encuentra una lesión o un bacilo. La psiquiatría crea y, a no dudarlo, seguirá creando los objetos sobre los cuales habrá de discurrir.

Referencias

Resumen de las páginas 13-28 del libro Psiquiatría, teoría del sujeto, psicoanálisis de Néstor A. Braunstein.

Los 117 mil excluidos de la región

El dato duro

Según la encuesta Casen 2009, más de 117 mil personas viven bajo la línea de la pobreza en la Región de Los Lagos, es decir, el 14,2% de la población. Esto significa un aumento de 2,4% en la
pobreza de la Región, en relación a 2006, cuando se situaba en un 11,8%.

Cabe recordar que para medir la pobreza, el MIDEPLAN utiliza el método de la Canasta de satisfacción de necesidades básicas. De esta manera en la Casen 2009 están bajo la línea de la pobreza las familias cuyos ingresos no alcancen los $64 mil 134 mensuales per capita (por integrante) en zonas urbanas y los $43 mil 242 per cápita en zonas rurales. Bajo la línea de la indigencia o en extrema pobreza están las familias cuyos ingresos mensuales no superen los $32 mil 67 per cápita en zonas urbanas y los $24 mil 710 en la ruralidad.

La realidad de los excluidos, 3 historias

Cecilia Molina

Son las 10 de la mañana en el Campamento Las Camelias, ubicado en el sector de Mirasol, y la temperatura no supera los 2 grados Celcius. Una tenue neblina comienza a disiparse y los tímidos rayos del sol dejan ver pequeñas “mejoras” cubiertas de latas, plásticos y cartones. Pese a que el barro impide caminar más rápido, algunos pobladores avanzan apresurados a comercializar latas de bebidas, mientras otros refuerzan sus improvisadas techumbres.

En medio de este desolador panorama está la mediagua de Cecilia Molina Maricahuín, de 18 años, más conocida como “La Peque”, por ser la mamá más jovencita entre las 300 familias que habitan el lugar. En una pieza, que no supera los 9 metros cuadrados y que tiene una puerta forrada en cartón, vive junto a su marido José Fernando Pinda, de 19 años, y sus hijos Alex (7meses) y Britany (2años).

“Yo viví en Los Muermos en una casa normal, pero de repente quise venir a vivir con mi papá y ya han pasado más de dos años”, cuenta mientras muda a su bebé que hace poco estuvo hospitalizado con neumonía.

“Tuvimos que arreglar el techo de nylon y lata, porque se gotea por todos lados y entre harto frío y viento. Cuando hay temporales, sentimos que se va a volar, porque este inverno ha sido más crudo”, explica.

El agua la obtiene de una manguera que viene de afuera del campamento y debe trasladarla en baldes. Gracias a un vecino, también tiene luz para ver televisión y hervir agua. Además le permiten ingresar al baño que un vecino implementó.

“Para juntar plata vendo milcaos, empanadas o ropa que me da la gente, porque mi marido no ha podido encontrar pega, así que él me ayuda y sale a vender por las casas. Los milcaos los vendemos a $100 o $150, y hacemos como $4 mil, pero de eso hay que sacar para la leña, aceite, tocino y papas” señala.

Y así como venden ropa en el parque del sector, también compran “incluso a mis hijos los he vestido con pura ropa comprada en el parque a $200, a $100 y a $50”, dice.

Con mucho esfuerzo, logran juntar hasta $40 mil al mes, lo que se suma a los $6 mil 500 que recibe como asignación familiar por cada uno de sus hijos. “Lo principal es darles de comer a los niños y juntar para su leche y los pañales”, cuenta. Por eso agradece el apoyo de las tías de la sala cuna y jardín infantil Pequeña Sonrisa, a donde lleva a sus pequeñitos, de 9 a 16 o 18 horas. “En el jardín comen, por eso los tengo ahí”, expresa.

Para calefaccionarse tienen una pequeña cocina a leña, que encienden con viruta que su marido consigue en una barraca. “Hoy voy a hacer porotos, pero cuando no hay nada, mi marido trata de salir a vender algo”, afirma.

Bajo estas condiciones, Cecilia y su familia registraban 2 mil y tantos puntos en su Ficha de Protección Social, “pero a hora se me subió a más de 4 mil (a mayor puntaje, menos ayuda), aunque vivo en las mismas condiciones o peor”

Pese a esta lucha diaria para satisfacer las necesidades de su hijo, “La Peque”, no pierde la esperanza de cumplir sus sueños, “Me gustaría retomar mis estudios, porque ten todos los trabajos te piden cuarto medio; y estudiar para trabajar en el Hospital. Además sueño con tener algún día mi casa y ojalá fuera acá, porque en Alerce sale harto pesado”.

Jeannette Ulloa

Jeannette Ulloa, de 46 años, vive en una toma, en los faldeos del cerro de la Población Antonio Varas Norte. Para ella y su grupo familiar este años quedará en su memoria, por las dificultades que ocasionó el desempleo de su esposo Roberto Tecas, quien dejó de existir hace unos días, a los 58 años, tras luchar como dirigente del Comité de Cesantes de la Construcción Unión y Esfuerzo.
“Cuando yo era más joven y no tenía nada para darle a mis hijos que eran chiquitos –Germán, Brayan y Francisco-, mandé una carta a la Iglesia Evangélica Bautista, pidiendo a una hermana si por favor me podía ayudar con unos víveres y esa carta llegó a las manos de Roberto Tecas. Él se movilizó inmediatamente porque era muy solidario”, cuenta.

“El era un hombre muy luchador, que le gustaba ayudar a los niños y las mujeres que no tenían trabajo. Era un hombre excelente, un lindo esposo, un buen padre”, cuenta que ambos parecen dichosos esperando el nacimiento de su hija Génesis, hoy de 9 años.

Este año se iban a cumplir 14 años desde que se conocieron, tiempo en el cual no sólo se preocupó de sacar adelante a su mujer y a su hijita adorada, sino que también crió como propios a los hijos de Jeannette. “El estaba cesante como diez meses, pero siempre luchó para que en su hogar no faltara el alimento, la leña y el gas, así como luchó por sus trabajadores, consiguiéndose cajas de alimentos en la Gobernación. A él igual le daban una cajita y su paquete de leche para su niñita”, relata.

También se le veía en la plaza de Puerto Montt con sus compañeros cesantes, pidiendo monedas. “Aunque le daba vergüenza, ponía su gorrito, porque la pobreza de nosotros era terrible. La gente respondía y con eso teníamos un poco de leña, gas y pan”, señala.

Aún conmovida por su partida, Jeannette cuenta que su Roberto “se fue sonriendo, yo creo que conforme con todo lo que hizo. Aunque es muy triste que se haya ido cesante, después de luchar tanto para conseguir un trabajo y poder mantener a su familia”.

Por el agua debe seguir cancelando $6 mil a una vecina. Justamente, su único ingreso fijo son los $6 mil 500 de asignación familiar por su hija. “No quiero que a ninguna mujer de los trabajadores le pase lo que estoy pasando, porque es muy doloroso quedar sin marido, sin trabajo, sin dinero, sin hogar, sin nada”, afirma.

Pese a las dificultades que enfrenta, no pierde la esperanza de “tener una casa bonita, como él quería dejarle a su hija Génesis. No quiero que ella siga viviendo en las tomas, en las faldas de un cerro, con los ratones y malos olores; saliendo por un callejón lleno de perros que la pueden morder y temiendo que el cerro caiga encima de mi casita”, dice.

En medio de tanta tristeza, se abrió una puerta para Jeannette, porque el 1 de Agosto comenzará a trabajar en áreas verdes. “Estoy contenta porque voy a poder salir adelante y hacer feliz a mi hija”, valora entusiasmada.

Y como ella tendrá la oportunidad de trabajar, no se olvida de los demás y le pide al Presidente Piñera que “por favor le dé trabajo a las familias que tienen niños que están sufriendo de hambre.”

Esa dramática realidad la conoce muy bien Fabiola Paredes, de 32 años, a quien le cambió la vida luego de perder, ella y su esposo, sus trabajos en el sector salmonero. “Fue muy terrible, porque quedé con un préstamo en una caja de compensación y con deudas en casas comerciales que me tiene en Dicom, lo que hace más difícil encontrar trabajo” explica mientras trabajo con el azadón –pese a sus cinco meses de embarazo –, limpiando áreas verdes en el sector de Mirasol, en una mañana muy helada y con fuerte viento.

Ella y otras compañeras desvinculadas del salmón son parte de un programa de pro empleo, donde le pagan $67 mil por media jornada. “Con esto apenas alcanza para pagar la luz y algunos alimentos, pero no para sustentar a una familia. Pero eso las autoridades nunca lo van a entender, porque ganan mucha plata y tendrían que estar en el pellejo de uno, para que vean que realmente no se puede vivir con $67 mil”, dice.

A su juicio no puede decir que es extremadamente pobre, “porque hay gente más pobre que yo. Le doy gracias a Dios que tengo comida y un techo”, destaca.

Marina Alvarado

Es quien organizó a las trabajadoras del salmón para buscar apoyo. Siempre destacó como dirigente sindical de Marine Harvest en Chinquihue y hoy preside un sindicato multisectorial que agrupa a 1.200 trabajadores.

“Yo veo a muchas de estas madres que no tiene cómo mantener a sus hijos en vacaciones; no tienen qué comer y están a puro tecito”, lamenta.

Si bien valora el apoyo que han recibido de la Gobernación de Llanmquihue, y especialmente del gobernador Francisco Muñoz, lamenta –según dice – la falta de preocupación del intendente Sebastián Montes y del alcalde Rabindranath Quinteros.

“Los $67 mil no alcanzan, porque si el azúcar antes se compraba en kilos, hoy se está comprando en gramos”, asegura Marina.

Sin embargo, la cesantía originada por la crisis salmonera en la Región no sólo ha llevado a la pobreza a las operarias, sino que también a altos ejecutivos. Es el caso de Cristián

REFERENCIAS

Moreno Águila, M. (2010, 25 de Julio) El drama que viven 117 mil personas en la Región, Cuando la pobreza toca la puerta. El Llanquihue. p. 30-33

Para una comprensión mínima

Con el objeto de una comprensión efectiva de la información, se dispensa un glosario de términos al final del artículo, con su correspondiente fuente de información.

MIDEPLAN o Ministerio de Planificación: es el responsable de evaluar la situación socioeconómica y el impacto de los programas sociales en las condiciones de vida de la población y de los hogares, contribuyendo así a mejorar la eficacia y la eficiencia de la política social. http://www.mideplan.cl/casen/

Encuesta CASEN o Caracterización Socioeconómica Nacional: se constituye como el principal instrumento de medición socioeconómica para el diseño y evaluación de la política social existente en Chile. http://www.mideplan.cl/casen/
Es una encuesta de hogares representativa a nivel nacional, regional, urbano y rural y comunal. Ésta se ha aplicado desde el año 1985 con una periodicidad bianual y trianual. Su aplicación se ha realizado en los años 1987, 1990, 1992, 1994,1996, 1998, 2000, 2003, 2006 y 2009. http://www.gobiernodechile.cl/especiales/que-es-la-encuesta-casen/

Canasta de satisfacción de necesidades básicas: Método empleado para determinar la línea de la pobreza y la línea de la indigencia en la población.
El método de la canasta parte de la determinación del costo de una canasta alimentaria que permita satisfacer las necesidades nutricionales de las personas. Una segunda canasta está constituida por el valor de todos los bienes consumidos conjuntamente con los alimentarios para dicho nivel de consumo de calorías. Es la canasta total. Si el ingreso per cápita percibido por un hogar es inferior a la canasta alimentaria, se habla de indigencia. Si el ingreso es inferior a la canasta total, se trata de un hogar en situación de pobreza. http://cdi.mecon.gov.ar/biblio/docelec/cep/TE13.pdf

Pobreza e indigencia: Una persona se considera pobre si su nivel de ingreso está debajo de un nivel mínimo que le permita satisfacer sus necesidades básicas, e indigente cuando no le permite satisfacer sus necesidades alimentarias. http://www.gobiernodechile.cl/especiales/que-es-la-encuesta-casen/

Dicom: es una empresa privada que mantiene un registro de información, de acceso público, acerca de la actividad de las personas en el sistema financiero y comercial. Por ello, cualquier consulta sobre información que se mantenga en dicho registro debe consultarse directamente con ellos.
Resulta claro que es útil para empresas financieras que quieren minimizar los riesgos de préstamos y créditos para deudores habituales o morosos y evitar estafas. Hasta ahí todo es claro y lógico, pero ésta herramienta se usa también para juzgar a quién se le da trabajo, con implicancias muy graves. http://www.suite101.net/content/el-dicom-a21251

Programa pro empleo: Programa del gobierno para facilitar la inserción laboral de trabajadores cesantes en un puesto de trabajo dependiente. http://proempleo.sence.cl/

Asignación Familiar: Un subsidio estatal que consiste en una suma de dinero por cada carga familiar que un trabajador dependiente, pensionado o algunos trabajadores independientes, acredite. Es otorgada por el empleador a los trabajadores a través del Instituto de Previsión Social (IPS) o una caja de compensación, según corresponda http://www.bcn.cl/guias/asignacion-familiar 15 de octubre 2010-10-15

*Carga: Esposo o esposa discapacitada, y los hijos biológicos o adoptados hasta los 18 años, o hasta los 24 años si siguen solteros y están estudiando. También pueden ser carga los nietos y biznietos y hasta la madre viuda, y padres o madres mayores de 65 años. (Sin fuente)

Ficha de Protección Social: Es el instrumento que reemplaza a la Ficha CAS y es la puerta de ingreso de las personas a prestaciones y/o beneficios sociales del Estado. La Ficha de Protección Social (FPS) permite identificar mejor las necesidades de los hogares chilenos para garantizar un acceso más justo al Sistema de Protección Social. El cambio apunta a seleccionar con mayor pertinencia y precisión a los potenciales beneficiarios de Programas Sociales y beneficios del Estado, no sólo en virtud de su condición socioeconómica en general, sino también en función de necesidades diferenciadas y de situaciones específicas, como discapacidad, vejez, desempleo, bajos ingresos, enfermedades, entre otras vulnerabilidades. http://www.fichaproteccionsocial.cl/faqs/faqs.php#anchor_FAQ_2

domingo, 12 de diciembre de 2010

Generación X

Vertiente juvenil eminentemente norteamericana, surgida a inicios de los años noventa bajo el signo del desencanto, el escepticismo y la impotencia social. Este arquetipo fue retratado por el novelista Douglas Coupland (Generación X,1992). Se trata de muchachos y muchachos y muchachas que se niegan a ser rotulados o situados en categorías. En su mayoría son hijos de padres divorciados, y en consecuencia, como víctimas de claras carencias afectivas familiares, priorizan el vínculo interpersonal y son capaces de hacer lo que sea para ser amados. La intimidad sexual está por consiguiente implícita en sus relaciones; ponen mucho énfasis en su individualidad, no tienen prejuicios raciales y desconfían por completo de las instituciones tradicionales. No les importa trabajar para “ganarse el pan”, y ostentan un claro escepticismo hacia el futuro, lo cual a menudo los hace sufrir agudamente y los irrita sobremanera. Creen que no deben sujetarse a ningún limite y con frecuencia se asumen como buscadores espirituales, pero sulen conformarse con la rutinas sobrenaturales. En lo que no tienen dudas es en el acto de adherir incondicionalmente a las nuevas tecnologías electrónicas: son altos consumidores de imaginería virtual, de música experimental y de fantasías exóticas.

Actualmente hay exponentes de la generación X en todos los países del mundo occidental capitalista, en el marco del proceso globalizador imperante.

Tello, Neiro y Kreimer, Carlos (2005) Diccionario de Movimientos del siglo XX. Buenos Aires: Longseller.

martes, 23 de noviembre de 2010

Descartes y el fantasma dentro de la máquina

Churchland sostiene, a propósito del dualismo cartesiano, que existe una concepción a la que denomina dualismo popular. Según esta teoría una persona es literalmente “un fantasma dentro de una máquina”: la máquina es el cuerpo humano y el fantasma es una sustancia espiritual, cuya constitución interna es totalmente diferente de la materia física pero aun así posee plenamente las propiedades espaciales. En particular la creencia generalizada es que la mente está dentro del cuerpo que lo controla: dentro de la cabeza, es lo más común, en estrecho contacto con el cerebro. (p.27)

Churchland, Paul. (1999) Materia y conciencia. Barcelona: Gedisa.